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Dragón de Komodo, el lagarto varano que parece un dinosaurio

Este enorme reptil también llamado Monstruo o Varano de Komodo es por derecho uno de los depredadores más temibles de la tierra. Puede que no se trate del más grande, rápido o venenoso pero aún así tiene características asombrosas que lo convierten en un animal que despierta una oscura fascinación. Para empezar de trata de el lagarto más grande del mundo, los ejemplares adultos suelen medir entre 2 y 3 metros y pesar entre 60 y 90 kilos, eso les convierte en el superpredador de las islas de Indonesia central de las que son endémicos.

No solo son grandes sino también rápidos, con un metabolismo cercano a los mamíferos, tienen una impresionante resistencia y velocidad para ser lagartos, los científicos tratan de desentrañar los misterios de su ADN. Tienen un piel dura y escamosa, 60 dientes serrados y enormes garras que recuerdan a las de los velocirraptores, son muy fuertes y capaces de cazar presas de gran tamaño. También son feroces y ávidos cazadores con lo que no es de extrañar que se pusiera el nombre Dragón a estos depredadores, que tanto se parecen a sus parientes los dinosaurios.

En general debemos recomendarte que si te cruzas con uno (cosa bastante improbable a no ser que estés en Oceanía o en los alrededores de un zoo) des media vuelta y pongas pies en polvorosa… aunque no sean dragones ni dinosaurios si que comen animales bastante grandes… como tú!
Pero si quieres saber más sobre ellos, sigue leyendo.

¿Cuál es el nombre científico del Dragón de Komodo?

Este enorme lagarto responde al nombre científico de Varanus Komodoensis, en referencia a la familia de saurópsidos denominada varanus o varanidae y al lugar donde se descubrieron estos animales, la isla de Komodo en el archipiélago indonesio. Los saurópsidos son una familia de vertebrados con escamas a nivel epidérmico y que se reproducen mediante la puesta de huevos amnióticos, a esta gran familia pertenecen las aves así como la mayoría de los reptiles. Los varanos son grandes lagartos de cuerpo y patas gruesas, cola y cuello largos y fuertes así como cabeza pequeña. A menudo se suele confundir al dragón de Komodo con su primo el varano acuático, más delgado y elegante, de nombre científico Varanus Salvator, para más información remitimos a la Wikipedia.

Se cree que podría ser descendiente del Megalania prisca, un reptil del pleistoceno que llegaba a medir 7 metros de largo y a pesar 600 kilos, también perteneciente al género de los varanidae. El origen de los varanos se remonta hasta hace 40 millones de años y son a su vez descendientes directos de los dinosaurios que vivieron hace 200 millones de años. El dragón de Komodo se cree que apareció hace solo unos cinco millones de años, aunque muestra una agresividad que hace recordar a sus terribles ancestros, incluso dragones en cautividad acostumbrados a los cuidadores del zoo puede comportarse de forma agresiva por sorpresa.

El peligro de extinción de los dragones de Komodo

Desgraciadamente el Dragón de Komodo está en peligro de extinción, actualmente es una de las especies animales considerada como vulnerable dentro de la lista Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. Sus poblaciones están perfectamente censadas y son muy escasas no llegando a los 5.000 ejemplares, de las cinco islas en las que habitan en dos de ellas su número no pasa de 100 ejemplares (Gili Motang y Gili Dasami) y en las otras tres islas en ninguna pasan de los 2000 (1300 en Rinca, 1.700 en Komodo y 2.000 en Flores).

Estas poblaciones tan escasas tienen además dos problemas añadidos, por una parte los expertos temen que el porcentaje de hembras en estado de reproducción sea muy pequeño y por otra que la diversidad genética sea insuficiente para que los grupos puedan prosperar a largo plazo ya que limita su capacidad de adaptación, resultando muy afectados por cualquier cambio en su hábitat consecuencia del cambio climático. El problema aumenta al estar dispersos entre varias islas, aunque son capaces de nadar entre islas las fuertes corrientes y diferencias entre hábitats hacen que sea muy poco probable que esto ocurra, además de que se trata de una especie muy casera poco dada a las migraciones.

¿Porque el Dragón de Komodo está en peligro de extinción?

Las razones son numerosas pero la actividad humana es la causa de la mayoría de ellas. Aunque en la década de los 70 al biólogo especialista en estos animales Walter Auffenberg no le preocupaba su supervivencia en la actualidad los científicos tienen serias dudas acerca de si la especie podrá sobrevivir. El principal problema es la gestión de territorio por parte de los habitantes humanos de las islas de Komodo y sobre todo de la de Flores, pese a que el territorio es parte de la reserva natural se queman tierras para convertirlas en pastos o huertos fragmentando y limitando así el hábitat de estos lagartos. También se cazan jabalíes y ciervos que son parte de la dieta de los dragones, complicando así su alimentación.

Existen otros problemas añadidos como la existencia de perros salvajes en Flores, que probablemente puedan a veces atacar a las crías o ejemplares jóvenes de dragón cuando no están subidos en los árboles. También existe cierta actividad volcánica en la zona que provoca incendios que se suman a los de los agricultores, la isla de Padar sufrió un gran incendio que a la larga suposo la desaparición de su población de dragones. El turismo tampoco ayuda menos aún cuando en parte incluye caza furtiva, estas grandes bestias pueden suponer trofeos muy valorados.

La lista de problemas para los dragones por desgracia es interminable, están rodeados de arrozales, pastos, perros salvajes, turistas, cazadores y el propio mar, al tiempo que sus presas escasean y su propia manada es cada vez más escasa. Para colmo se trata de una especie que soporta mal el cambio a estado de cautividad, donde son propensos a infecciones, con lo que tampoco parece un opción viable para su supervivencia.

Dragon de komodo, reproducción

Estos grandes reptiles tienen sistema reproductor interno, con lo que sin ser expertos no es fácil distinguir su sexo a simple vista. Entre los meses de mayo y agosto las hembras entran en periodo de celo, los machos huelen las feromonas a gran distancia en el aire y parten en su búsqueda, el viaje podría ser largo ya que se trata de una especie bastante solitaria. Son frecuentes las peleas entre machos para ganar el derecho a aparearse con una hembra, normalmente una cópula es suficiente para lograr la fecundación, es habitual que el macho se quede cerca de la hembra para evitar cópulas posteriores con otros machos y asegurarse así de que la descendencia sea suya.

La hembra buscará un lugar seguro donde poner sus huevos y protegerlos de gran variedad de animales que podrían alimentarse con ellos. Tratará de encontrar un nido abandonado de Talégala de Reinwardt, una gran ave galliforme con la que comparten ecosistema y en caso de no hallarlo excavará su propia madriguera junto a alguna colina. La puesta será entorno al mes de septiembre para proteger a la descendencia de los meses más calurosos del verano.

¿Cuántos huevos pone el dragón de Komodo?

Las hembras de estos grandes lagartos ponen aproximadamente entre 15 y 30 huevos, los tapan con una capa de tierra y hojas secas y se tumban sobre ellos tanto para protegerlos como para incubarlos durante unos 7 o 8 meses. Eclosionan entre abril y mayo, cuando los insectos son abundantes a finales de la estación lluviosa, ya que serán el principal alimento del dragon de komodo bebé. Los huevos son alargados y miden entorno a 37 cm de longitud.

Estos huevos tienen un cascarón muy duro como protección, que se irá ablandando con el tiempo hasta permitir que los dragones neonatos sean capaces de abrirlos. No será una tarea sencilla ya que nacen completamente indefensos, salir del huevo les supone un gran esfuerzo, para romper la cáscara usan un diente de huevo que les cae poco después. Pueden permanecer en el interior durante horas descansando antes de decidirse a abandonar el nido, tras lo que buscarán rápidamente un árbol al que trepar para evitar ser devorados por otros depredadores, lo cual es bastante habitual para muchas de las pequeñas crías de apenas 40 cm de largo y 120 gramos.

Ciclo de vida del Dragón de Komodo

No hay constancia de ningún tipo de cuidado por parte de las madres hacia su descendencia una vez que los huevos eclosionan, aparentemente los pequeños dragones deben apañárselas solos desde el mismo momento de su nacimiento. Los propios dragones de Komodo adultos son quizá el mayor peligro ya que hasta el 10% de su dieta puede incluir crías de otros dragones. Es posible que la propia madre puede llegar a devorarlos. Permanecerán varios meses viviendo en los árboles fuera del alcance de los dragones adultos alimentándose de insectos, huevos de pájaros, lagartijas o ratas hasta alcanzar la madurez al tiempo que practican la caza con presas pequeñas.

Cuando alcancen una edad aproximada de 4 años y midan entorno al metro veinte, los jóvenes dragones bajarán de los árboles para ya vivir en el suelo. Las hembras de dragón maduran sexualmente en torno a los 9 años mientras que los machos en torno a los 10. Una particularidad importante de los Dragones de Komodo es la posibilidad de tener partos vírgenes, es decir de reproducirse sexual y asexualmente gracias a la partenogénesis, toda una ventaja evolutiva. Si no es capaz de encontrar pareja, la hembra puede fertilizar sus propios huevos y dar a luz ejemplares machos para luego aparearse con ellos cuando maduren. Las hembras de Varanus Komodoensis poseen cromosomas masculinos y femeninos, al contrario que en otras especies en las que son los machos los que poseen ambos cromosomas. Se trata de una técnica que permite sobrevivir a la especie en circunstancias complicadas pero que desde el punto de vista de la diversidad genética no es lo ideal, ya que reduce la riqueza genética y a largo plazo debilita a la especie.

¿Cuanto vive el dragón de Komodo?

Los dragones de komodo al igual que otros grandes reptiles son una especie bastante longeva, pueden llegar a vivir unos 50 años, aunque en estado de cautividad su esperanza de vida baja hasta los 30 años. Sin embargo de los cerca de 20 huevos que pone la hembra en una nidada solo unos pocos llegarán a adultos, el mundo de los dragones es cruel.

A menudo los huevos son saqueados o los recién nacidos devorados por otros depredadores, a veces de la misma especie, las crías nacen indefensas y todo indica que las madres no se preocupen de su descendencia una vez haya eclosionado.

¿Dónde vive el Dragón de Komodo?

El dragón de Komodo se encuentra en cinco de las islas menores de la Sonda, en la parte central del archipiélago indonesio. De mayor a menor tamaño se llaman Flores, Komodo, Rinca, Gili Dasami y Gili Motang. Todas ellas excepto Flores forman parte del Parque Nacional de Komodo, al oeste de la Isla de Flores y al este de Sumbawa, en el límite entre las provincias de Nusatenggara Oriental y Nusatenggara Occidental. Este parque se fundó en el año 1980 para proteger al raro Varanus Komodoensis aunque posteriormente su objetivo se amplió hasta incluir bajo protección toda flora y fauna de la región, finalmente en 1991 la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

Los dragones de Komodo adultos suelen elegir para vivir zonas bajas de bosques tropicales, sabanas y prados abiertos con arbustos y hierbas altas, aunque como les gustan los lugares secos y cálidos también se los encuentra en playas y lechos secos de ríos. Cuando aún son jóvenes prefieren zonas más húmedas y arboladas con gran cantidad de insectos, viven en los árboles protegidos de otros depredadores hasta aproximadamente los ocho meses.

Pese a que su nombre parece relacionar su origen directamente con la isla de Komodo realmente esta especie es originaria de Australia como demuestran los restos fósiles. Se calcula que hace unos 900.000 años cuando Australia y las islas de Indonesia aún estaban unidas los dragones llegaron hasta la isla de Flores, junto a la de Komodo, los especialistas creen que desaparecieron de Australia hace unos 50.000 años coincidiendo con la aparición de los humanos.

Algunos errores habituales a la hora de situar al Dragón de Komodo en el mapa son por ejemplo creer que pueda haber ejemplares en libertad también en Malasia, donde no vive el Varanus Komodoensis sino su pariente el varano acuático o Veranus Salvator, con el que es fácil de confundir sobre todo si comparamos especímenes jóvenes. Otro error es creer que pueda vivir en la también indonesia isla de Bali, pero si estuviéramos en ella aún deberíamos viajar 450 km al este hasta Komodo, son habituales los cruceros por esta parte del archipiélago indonesio. En Barcelona sí que residen algunos ejemplares pero no en libertad sino en cautividad, en su zoológico vive una pareja de dragones que en el año 2012 fue famosa ya que tuvo descendencia.

Masa corporal del Dragón de Komodo

El dragón de Komodo es el lagarto más grande del planeta, los ejemplares adultos machos pueden llegar a tener un tamaño de hasta tres metros de largo y pueden pesar casi 90 kilos, las hembras son algo más pequeñas llegando solo hasta los 70 kilos. Los dragones en cautividad tienden a engordar más que los que están en libertad gracias a comer de forma regular y a mantener su voraz apetito, el máximo registrado en el zoo de Smithsonian por un dragón de komodo que parecía un gigante junto a sus congéneres fueron más de 130 kilos y 3,13 metros de largo.

Velocidad de los Dragones de Komodo

Los dragones de Komodo son cazadores ávidos y feroces dotados de una velocidad sorprendente para su tamaño y corpulencia. Tras acercarse sigilosamente a su presa pueden lanzarse a morderla de forma explosiva y para perseguirla pueden llegar a correr hasta a 20 kilómetros por hora, aunque solo durante carreras cortas. De todas formas no suelen necesitar de su velocidad, les gusta el sigilo y suelen esperar pacientemente a que sus presas caigan en sus emboscadas, una vez mordidas es cuestión de tiempo que caigan a causa de la herida y la infección provocada por la saliva altamente tóxica, los dragones lo saben y buscarán sin prisa su presa para no malgastar energía.

El veneno del Dragón de Komodo

La mordedura de un Dragón de Komodo es muy peligrosa, sus dientes y fuertes mandíbulas provocan grandes desgarros mientras que su saliva es muy tóxica causando importantes infecciones. La boca de los dragones en libertad tiene hasta 57 tipos distintos de bacterias con cepas inusitadamente virulentas de las mismas, que no solo infectan a sus víctimas penetrando en su riego sanguíneo por la heridas provocadas por la mordedura sino que además tienen potentes efectos inflamatorios, anticoagulantes y de intenso dolor. Todo esto provoca mucha pérdida de sangre así como crecientes dolor y malestar generalizado, lo que en la practica debilita mucho a la victima.

Los dientes de estos dragones están cubiertos por una capa de tejido gingival que se rompe durante la masticación provocando un ligero sangrado y el color rojo característico de su baba, lo que sumado a la dieta rica en carne putrefacta supone un caldo de cultivo excelente para todo tipo de bacterias, a las que no obstante de forma sorprendente son inmunes estos grandes lagartos, lo que incluye no infectarse por mordiscos producidos durante peleas con sus semejantes. Curiosamente gran parte de estas bacterias desaparecen en los ejemplares cautivos en zoológicos, ya que una dieta más rica sin carne en mal estado impide el crecimiento de la mayoría de patógenos sépticos en la saliva.

La existencia o no de veneno en la saliva del Dragón de Komodo es un tema controvertido, sin duda podemos decir que su mordedura es muy tóxica pero no se puede asegurar que también sea venenosa. Aunque es cierto que investigadores del zoo de Singapur descubrieron glándulas de veneno en la mandíbula inferior de un viejo dragón, con varias proteínas tóxicas diferentes, las conclusiones de sus estudios respecto a los efectos del veneno que extrajeron (inducción a la hipotermia, bajada de tensión arterial y parálisis muscular que juntas provocarían conmoción y perdida de consciencia) han sido rebatidas por prestigiosos investigadores, yq que esos mismos efectos podrían estar provocados por las bacterias de la saliva

No se puede afirmar en qué grado los efectos nocivos de una mordedura de estos depredadores son achacables a las bacterias de la boca del dragón, las sustancias presentes en el veneno o al propio shock, trauma físico y pérdida de sangre consecuencia del ataque, lo único que está claro es que se trata sin duda de una herida muy peligrosa y sin una atención sanitaria adecuada será cuestión de tiempo que la víctima termine muerta debido a la infección asociada con la sepsis de sus heridas, a lo que el dragón esperará tranquilamente mientras la rastrea con su olfato privilegiado.

Alimentación del dragón de Komodo

Los Dragones de Komodo son carnívoros y carroñeros, se trata de una especie bastante oportunista que siempre está buscando alimento vivo o muerto, que no hace ascos a ningún despojo y que la mayor parte del tiempo se alimenta de carroña, la cual es más fácil de encontrar y su caza requiere de menos esfuerzo, pueden detectar su olor hasta a 10 kilómetros de distancia, además no les importa compartir la comida con otros congéneres.

También pueden tender emboscadas a presas vivas a las que se acercan de forma sigilosa, lanzándose para morder sus partes más vulnerables como el cuello o el vientre o quizá golpeándolas con su fuerte cola cuando traten de escapar, se han dado casos en los que han llegado a derribar de un golpe cerdos grandes o incluso ciervos. Cuando la presa es de gran tamaño probablemente será devorada por varios dragones, una vez esta haya sido mordida cuando por sin caiga dará igual quien haya empezado la caza, todos acudirán a compartir la presa siguiendo el aroma de la muerte.

Para alimentarse arrancan grandes trozos de carne que se tragan enteros mientras sus garras delanteras sujetan el cadáver, si la presa es pequeña pueden tragársela entera. Su estómago es expandible, su craneo flexible y sus mandíbulas tienen articulaciones desencajables, así que pueden comer de una sola tacada piezas de hasta el tamaño de una cabra. No será un proceso sencillo, pese a la gran cantidad de saliva roja y tóxica que también contribuye a lubricar la comida, pueden tardar un cuarto de hora en tragar entera una cabra así que a veces para acelerar el proceso pueden llegar a embestir el cadáver contra un árbol para ayudarlo a bajar por la garganta. No pueden asfixiarse mientras tragan una presa ya que al igual que las grandes serpientes poseen un pequeño conducto bajo la lengua conectado a los pulmones que les permite respirar mientras están comiendo.

Mientras que los grandes mamíferos carnívoros suelen dejar cerca de una tercera parte de su presa sin consumir ya que rechazan partes como la piel, huesos o intestinos, los dragones solo dejan sin comer la décima parte. Son capaces de ingerir en una sola comida hasta el 80% de su propio peso, tras lo que buscarán un lugar soleado donde tumbarse para acelerar la digestión. En caso de que la misma tardara demasiado la comida podría llegar a pudrirse en su aparato digestivo y envenenar al dragón. Tras completar la digestión regurgitan una pelota gástrica compuesta de dientes, cuernos y cabellos, cubierta de una mucosidad tan mololiente que el dragón se frotará el hocico en la arena hasta deshacerse de ella. Debido a la gran cantidad de comida que pueden tragar en una sola comida y a su lento metabolismo pueden sobrevivir con tan solo una comida al mes.

Las variadas presas del dragón de komodo incluyen desde reptiles más pequeños (incluyendo crías de su misma especie y serpientes), hasta mamíferos grandes como búfalos de agua o ciervos o pequeños como cabras, jabalíes o cerdos, pasando por aves, peces, invertebrados o huevos durante su juventud… básicamente comen de todo, incluso pueden llegar a desenterrar cadáveres humanos de tumbas poco profundas y recientes para alimentarse de ellos.

Los dragones carecen de diafragma con lo que no pueden sorber agua para beber, su fina lengua bífida tampoco sirve para llevar líquido hasta su boca, con lo que la única forma que tienen de poder beber es coger agua con la boca y levantar la cabeza para el líquido caiga por su garganta hasta el estómago.

Los dientes del dragón de Komodo

Estos peligrosos lagartos tienen en las fauces cerca de 60 serrados y afilados dientes de hasta 2,5 cm de largo. Es habitual que pierdan alguno de ellos al usarlos para desgarrar la carne de sus presas pero les vuelven a crecer una y otra vez independientemente de la edad del dragón. Los dientes están cubiertos de una fina capa de tejido gingival que se rompe de forma natural cuando el dragón mastica, para regenerarse poco después. Esto provoca un sangrado que da el característico color rojo a la tóxica saliva de los dragones, constituyendo junto con la carroña que suelen comer un excelente caldo de cultivo para la gran variedad de virulentas bacterias que viven en su boca.

Otras características del Dragon de Komodo

Si todavía os hacéis más preguntas acerca de cómo son los Dragones de Komodo, en esta sección reunimos aún más información interesante al respecto de estos extraordinarios seres, en su mayoría tomada de la Wikipedia:

  • Feroces: No dudan en enfrentarse a rivales de un tamaño mayor al suyo, la toxicidad de su mordedura les otorga una gran ventaja. Ocasionalmente pueden atacar y matar seres humanos. Su ferocidad aumenta aún más durante la época de apareamiento.
  • Solitarios: Pasan la mayor parte del tiempo en soledad, suelen patrullar sus territorios particulares de unos 2 kilómetros cuadrados, no obstante se reúnen para alimentarse y toleran que otros congéneres se vayan sumando al banquete, tras el que vuelven a dispersarse. Solo se buscan para aparearse, curiosamente se han visto casos de parejas monógamas, otra de las muchas rarezas de esta especie frente a otras de reptiles.
  • Metabolismo: Pese a tratarse de una especie de reptiles y por lo tanto seres ectotermos o de sangre fría, tienen un metabolismo muy superior al de otros lagartos y más cercano al de los mamíferos, lo que les otorga una velocidad de movimiento y resistencia al cansancio realmente impresionantes, también pueden mantener su calor corporal mejor que sus parientes siendo menos dependientes de la luz solar para calentarse, hasta el punto de llegar a refugiarse del sol en sus madrigueras subterráneas en algunas ocasiones. Como todos los reptiles son más activos durante el día pero también manifiestan cierto nivel de actividad nocturna. Su metabolismo acelerado es muy interesante para la comunidad científica, que solo está empezando a desentrañar los misterios de su ADN.
  • Agilidad: No solo su energía sino también su agilidad es impresionante para un lagarto de su tamaño, el Dragón de Komodo puede correr a una velocidad de 19 km/h en carreras cortas. Son excelentes nadadores que pueden bucear a profundidades de hasta 4,5 metros y recorrer a nado largas distancias para viajar entre las islas vecinas de su archipiélago. También pueden escalar árboles con facilidad gracias a sus grandes zarpas mientras aún son jóvenes y necesitan huir de otros depredadores, de adultos su mayor peso se lo impedirá. También son capaces de ponerse de pie sobre sus patas traseras apoyándose sobre su fuerte cola.
  • Garras: Largas y duras, le sirven para trepar a los árboles mientras su volumen aún se lo permite y para cazar y pelear con rivales cuando son adultos.
  • Piel: Dura y rugosa, algunas de sus escamas tienen osteodermos que suponen un refuerzo en forma de placas óseas. Las escamas también tienen placas sensoriales conectadas a nervios para proporcionar sentido del tacto, que aparecen en mayor número alrededor de zonas como plantas de los pies, barbilla, labios y oídos, pudiendo haber hasta tres o más placas por escama.
  • Cola: Tan larga como su cuerpo, fuerte y musculosa, el Dragon de Komodo puede puede derribar animales de buen tamaño de un solo golpe de su cola.
  • Vista: Capaces de ver hasta los 300 metros y de distinguir varios colores tienen lo que dentro del reino animal podría considerarse buena vista, aunque tampoco excelente. Al contener sus retinas únicamente conos probablemente tengan una visión nocturna deficiente, además de no tener una buena discriminación visual para los objetos inmóviles.
  • Lengua bífida: Marcadamente bifurcada, larga y amarillenta, les dota de un olfato extraordinario, la utilizan para detectar sabores y olores en el aire. Sus dos extremos captan por separado los compuestos químicos presentes en el aire, moléculas del olor corporal de otros animales vivos o muertos que al retraer la lengua llegan hasta el órgano sensorial de Jacobson en el paladar del Dragón, indicándole la dirección a seguir hasta su presa, que pueden detectar a una distancia de hasta 10 kilómetros con viento favorable, así como ayudándole a orientarse en la oscuridad. También se ha descubierto recientemente que poseen un gran número de genes para codificar receptores vomeronasales que permiten detectar hormonas y feromonas los cuales permite a los Dragones saber si hay parientes o posibles parejas en las cercanías, en realidad aún no se sabe que otros tipos de información podría proporcionarles.
  • Fosas nasales: Pese a ser grandes y bien visibles son de poca utilidad para percibir olores, ya que los Dragones de Komodo no tienen diafragma.

Peleas de dragones de Komodo

Las peleas entre miembros de la misma especie son muy comunes, esta especie es muy territorial y cada individuo defiende su espacio, tan solo admiten la visita de otros parientes para alimentarse. Los machos pelean también por el derecho a aparearse con una hembra, sobre todo en época de apareamientos estos altercados son muy comunes y espectaculares. Los dragones de levantan sobre sus patas traseras, ayudándose de su fuerte cola para mantener el equilibrio, lanzándose dentelladas y arañándose hasta que el ganador termina tumbado sobre el vencido, que queda sometido en el suelo bajo el peso del vencedor.

Los machos se toman tan en serio estos enfrentamientos que mientras se preparan para la lucha pueden llegar a vomitar o defecar. Una vez se ha decidido en ganador se inicia al cortejo sexual, que incluye lameduras, fuertes arañazos en la espalda así como frotar el mentón sobre la hembra. Durante las primeras fases del cortejo las hembras son hostiles resistiéndose con zarpas y dientes, hasta el punto que el macho debe inmovilizarla por completo durante el coito para no resultar herido, con lo que los propios apareamientos de esta especie empiezan como una pelea.

¿Cómo mata el dragón de Komodo, como se defiende?

El dragón de komodo cazando es feroz y rápido, puede alcanzar los 19 kilómetros por hora en carreras cortas. Ataca a sus presas por sorpresa tras tenderles una emboscada camuflado en el seco entorno, se lanza al ataque de forma explosiva para morder las partes más tiernas desgarrando habitualmente el estómago o llegando a arrancar una extremidad. Su saliva es muy tóxica y penetra a través de las heridas provocando infecciones además de tener otros efectos como el anticoagulante que aumenta la pérdida de sangre, las víctimas aunque logren escapar se debilitan rápidamente y es cuestión de tiempo que caigan y mueran, el gran lagarto las encontrará antes o después para rematarlas o devorarlas directamente.

Dragón de Domodo VS Cocodrilo

Siendo el dragón de Komodo uno de los depredadores más fieros y terribles del planeta es habitual tratar de compararlo con otros, intentando imaginar quién de los dos ganaría en una pelea. Uno de los rivales para el dragón de komodo que más expectación levanta es el cocodrilo, que tiene el honor de ser el otro gran depredador reptiliano. En alguna ocasión estos animales se han enfrentado y hay que decir que el vencedor fue el cocodrilo.

La piel del dragón es dura y gruesa pero no tanto como la del cocodrilo, también es una bestia de gran fuerza con una cola musculosa y tiene una mordida poderosa, pero el cocodrilo tiene una fuerza descomunal, colmillos más grandes y capacidad para ejercer aún más presión con la boca. El arma secreta que posee el dragón, su tóxica saliva capaz de debilitar y matar a sus presas en poco tiempo, no sirve de nada si no es capaz de herir su durísima piel.

¿Cuáles son los depredadores del dragón de Komodo?

El Varanus Komodoensis no tiene depredadores naturales, por una parte en las islas en las que habita no hay otros predadores que se les puedan comparar en tamaño o peligrosidad, por otra parte si habitaran en otros lugares donde si hubiera otros grandes depredadores probablemente evitarían atacar a los dragones, ya que un solo mordisco les causaría un infección mortal. Lo más parecido que tienen a un depredador es precisamente el ser humano, en la isla de Flores son odiados por los lugareños debido a su peligrosidad, quienes también son indirectamente causantes de la reducción del hábitat de los dragones y de su declive como especie en la isla. Además es sabido que existe caza furtiva de dragones, hay quien está dispuesto a pagar generosamente por sumar tan espectacular espécimen a su colección de animales disecados, pese a tratarse de una práctica ilegal.

Fotos y vídeos del Dragón de Komodo

Sumamos algunas imágenes de dragones de komodo nuevas a las que ya hemos ido mostrando.

Vídeos del dragón de Komodo atacando

Tres videos elegidos por demanda popular: pelea entre dos dragones de komodo, lucha contra un cocodrilo y la toxicidad de su saliva.





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